Pase una Navidad sin estrés con buena actitud

Pase una Navidad sin estrés con buena actitud

Consejos para disfrutar de una de las épocas más especiales del año, sin preocupaciones.

Prisas, ajetreos, compromisos, gastos, reuniones. Las fechas navideñas son bellas, pero intensas.
 
Elegir el regalo más adecuado para cada pariente y amigo, decorar la casa y el árbol navideño, planificar el menú de la cena de Navidad y Año Nuevo. Asistir a las comidas de empresa.
 
Todo ello, sumado a la habitual lista de tareas y compromisos que llenan la agenda, aceleran la vida y crispan los nervios.
 
Para muchas personas, diciembre se escribe con “D” de desborde emocional y desgaste nervioso, porque manejar y resolver simultáneamente las múltiples obligaciones del hogar, el trabajo y los preparativos para las fiestas, supone una enorme fuente de estrés que nos deja extenuación psicológica y física.
 
“La estrategia más adecuada para controlar el estrés navideño y evitar que nos desgaste y agobie depende de la actitud con que se afrontan estas fechas e, incluso, del tipo de personalidad. Cuánto más exigente es una persona consigo misma y sus resultados, mayores niveles de estrés tiende a sufrir”, explica la psicóloga clínica María de los Ángeles Barja.
 
EL HUMOR, ARMA INFALIBLE
¿No para un segundo de ir de un sitio para otro haciendo compras y preparativos? ¡Es una manera entretenida de hacer gimnasia y mantenerse en forma!
 
¿El árbol de Navidad está un poco torcido? ¡Así es más original y llamará más la atención de los visitantes!
 
¿A alguien no le ha gustado el menú navideño que usted ha preparado? ¡No hay problema: el año próximo tendrá menos invitados, y menos trabajo..!
 
Una forma de reducir ese agobio consiste en educar: por ejemplo, hay que enseñar a los hijos a decorar el arbolito, servir la mesa o envolver los regalos, para que participen en estas fechas tan especiales.
 
Si se equivocan, ¡no pasa nada!. Para aprender a caminar debieron caerse y levantarse cientos de veces, igual que le ha ocurrido al controlador, señala Barja.
 
Vencer la timidez
Socializar es una parte importante de estas celebraciones, pero para muchas personas que sufren ansiedad social o sienten timidez en las reuniones festivas resulta una fuente de estrés.
 
Para conversar y romper el hielo, el doctor Martin Antony, profesor de psicología de la U. de Ryerson en Toronto, aconseja: “sonría y mire a los ojos.
 
Actúe de forma abordable y abierta en la conversación. Únase a una charla que ya esté en curso; lo ideal es agregarse a un grupo que converse sobre un tema que le interese. Haga preguntas y escuche activamente”.
 
Según Antony, evitar ir a las fiestas es contraproducente, porque “solo hará que la ansiedad aumente con el tiempo.
 
Si uno es tímido, hablar con los demás puede ser difícil al principio, pero se hará más fácil si sigue haciendo el esfuerzo por ser sociable.
 
CONVERTIR LA SITUACIÓN EN ALIADA
“Para convertir el estrés en nuestro aliado, hay que ver la organización de las reuniones como algo positivo, centrándose en los aspectos más agradables de las navidades, y pensando que las cosas saldrán bien y en todo lo que disfrutaremos, en vez de quejarnos por las dificultades que se presentan”, señala Barja.
 
“Realizar una buena planificación de las distintas actividades para evitar los nervios y las prisas de última hora, practicar alguna técnica de relajación que ayude a rebajar la tensión y dedicar un rato del día para estar a solas y hacer algo que nos resulte relajante también puede ser útil para aliviar el estrés festivo”, dice Barja.
 
DEDIQUE TIEMPO A ORGANIZAR SUS TAREAS Y NO SE OCUPE DE MUCHAS
Silvia Ribas, experta en organización de eventos, dice que “hay que dedicar una hora diaria a organizarse y enfocarse en las tareas a realizar, para evitar que infinidad de ideas, sobre todo lo que tenemos por hacer, nos den vueltas por la cabeza continuamente a lo largo de la jornada, lo cual es otra fuente de tensión”.
 
“El objetivo de este ejercicio, que puede hacerse por la mañana antes de empezar el día o por la noche antes de dormir, consiste en disponer de unas listas completas y detalladas de lo que necesitamos hacer y comprar, desde los regalos hasta el envío de postales, a las cuales siempre podemos agregarles o restarles cosas más adelante”.
 
Por último, según la experta, hay que “dividir cada tarea en pequeños pasos que se puedan dar día a día y ponerse en acción antes de que las tiendas se llenen de gente o las fiestas sean inminentes, porque dejar todo para último momento y correr contra el reloj es terriblemente estresante”.

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